SOBRE MÍ
Cómo pasé de odiar las ventas a vivir de ellas
En mi viaje personal y profesional, descubrí una transformación fundamental que cambió mi perspectiva sobre las ventas.
Siendo de raíces andinas, se sostenía en mi entorno que «las ventas eran para quienes no habían estudiado». Esta creencia arraigada me llevó a odiar el concepto de ventas, pensando que un buen vendedor simplemente «nacía».
SOBRE MÍ
Cómo pasé de odiar las ventas a vivir de ellas
En mi viaje personal y profesional, descubrí una transformación fundamental que cambió mi perspectiva sobre las ventas.
Siendo de raíces andinas, se sostenía en mi entorno que «las ventas eran para quienes no habían estudiado». Esta creencia arraigada me llevó a odiar el concepto de ventas, pensando que un buen vendedor simplemente «nacía».
El encuentro con el valor en el servicio
Todo cambió cuando conocí a Carlos Rosales, mi esposo, quien me mostró que las ventas no eran un arte misterioso, sino una ciencia. Comprendí que, al estudiar y aplicar estrategias adecuadas, se pueden lograr resultados sorprendentes en el ámbito de las ventas.
A lo largo de nuestro trabajo en Neurosales, identifiqué una oportunidad de impactar al combinar ventas y servicio. Nació así nuestro concepto clave: ventas y servicios están casados. Para nosotros, la verdadera rentabilidad reside en la capacidad de capitalizar cada venta a través de un servicio excepcional.
Más allá de la primera venta
La fidelización a través del servicio
El verdadero desafío no se limita a la primera venta. Es esencial ir más allá, aumentando el valor percibido por cada cliente y elevando el ticket promedio.
Esta evolución se logra a través de un servicio que deleite, trascendiendo la mera transacción inicial y dando paso a la construcción de relaciones a largo plazo. Es en esta continuidad y compromiso donde radica la verdadera fidelización.
Un propósito, una pasión
Mi aprendizaje más significativo vino al darme cuenta de que mi responsabilidad no se limita a la prestación del servicio o la simple satisfacción del cliente. Es un compromiso constante por superar las expectativas.
La confianza que mis clientes depositan en mí, el conectar genuinamente con la posibilidad de solucionar lo que ellos no pueden, me impulsa y me mantiene motivada. Es en la interacción donde consigo la verdadera felicidad y me permite vivir mi propósito de contribuir con el progreso de otros.
Relaciones que motivan
Construir relaciones y presenciar la transformación en cada cliente llena mi corazón, le da sentido a lo que hago y me compromete a seguir mejorando en cada oportunidad y en cada encuentro.





















Maru sin filtros
- No me gusta la palabra alumnos (sin luz). Las personas que llegan a mí no vienen sin saber; todo lo contrario, construyo junto a ellos, con los conocimientos y experiencias que traen.
- No creo en el simple entrenamiento. Para mí, entrenar implica acciones repetitivas, como enseñar a un perro a dar la pata. En cambio, cuando hablamos de las personas, creo en la capacitación. Capacitar implica mucho más que solo repeticiones; se trata de cultivar habilidades, fomentar el entendimiento y estimular el crecimiento.
- No creo que el carisma por sí solo logre que las personas realmente aprendan. El aprendizaje va más allá de simplemente asistir a un evento de entrenamiento.. Soy una firme defensora del aprendizaje transformador, porque lo he experimentado en mi propia vida.
Que lo cuenten ellos
En las palabras de aquellos que han vivido la transformación, encuentro una alegría que me llega al corazón.
Maru, una apasionada por el buen servicio
Autora de Hospitalidad con alma de mujer
